Embarazo y las Necesidades Nutricionales

 
El embarazo es un periodo en el que las necesidades de energía y nutrientes varían respecto a otras épocas de la vida.

Durante la gestación se produce un incremento de las necesidades nutricionales, ya que se han de cubrir el crecimiento y desarrollo del feto y los cambios que experimenta la madre. Además, los errores nutricionales pueden tener repercusiones más graves que en otros periodos de la vida, y afectar a la salud de ambos.

Estos cambios producen un aumento progresivo de peso  alcanzando una media de 12,5 kg, si bien es verdad que esto no es matemático porque también dependerá del peso inicial de la mujer al inicio del embarazo.
Ganar demasiado peso, se asocia con un riesgo aumentado de alteraciones gestacionales en la madre y con recién nacidos más grandes, no es conveniente. Por el contrario, la escasa ganancia de peso se relaciona con un mayor riesgo de retraso del crecimiento intrauterino y de la mortalidad durante el embarazo.
Por lo tanto, será de especial importancia, aparte de la calidad de los alimentos que ingiramos, controlar que el aporte energético sea el adecuado. A continuación describiremos cómo debe ser la ingesta de energía y de los macronutrientes.

Energía:

Ya que las necesidades aumentan, el aporte energético debe incrementarse en unas 250 Kcal/día en la segunda mitad del embarazo. El incremento debería hacerse a partir de hidratos de carbono complejos como los que aportan los cereales o las legumbres.

Proteínas:

 Las necesidades son algo superiores. Como en general, tomamos proteínas de calidad por encima de las  recomendadas no habrá que prestar especial atención a incrementar su consumo. Se deben consumir por día entre 2 y 3 raciones de carnes, pescados o huevos. Una ración de carne y pescado equivalen a 125g y una ración de huevo es una unidad. Es mejor optar por las carnes blancas, pescado blanco y azul. Además, algunos autores han señalado la importancia del consumo de huevo porque es la principal fuente de colina y es necesario aportarlo en 450mg al día.

Grasas:

 
El aporte de grasas tampoco debe variar, no superando el tercio de la energía total y la grasa de elección será el aceite de oliva virgen. Hay que intentar controlar la ingesta de grasas saturadas que sobre todo, estarán presentes en carnes rojas, embutidos, leche y yogures no descremados, quesos, mantequilla, helados, y repostería industrial. Las grasas saturadas son las que incrementan el colesterol LDL, más conocido como colesterol malo.
Los ácidos grasos esenciales y sus derivados de cadena larga, especialmente el DHA, son necesarios para el desarrollo de la retina y el sistema nervioso del feto. Además, según concluye un estudio publicado en la prestigiosa revista  The Lancet, estos previenen la muerte infantil y el aborto, siendo el efecto más marcado en las mujeres con anemia o con déficit nutricional.
Para cubrir estas necesidades deberíamos consumir pescado graso salvaje, tales como salmón, sardinas, anchoa, caballa y arenque,  3 veces por semana. 
También hay complementos específicamente diseñados para cubrir todas las necesidades de la mujer gestante que ya incluyen DHA como por ejemplo, GESTAGYN EMBARAZO.
 

Hidratos de carbono y fibra

 
La recomendación es igual a la de la población general. Debe aportar, por lo menos, la mitad de la energía. Aquí lo importante va a ser la elección del hidrato de carbono. Preferentemente hay que comer cereales integrales, legumbres, hortalizas y verduras, evitando los dulces.
En cuanto al aporte de fibra, aunque no existen recomendaciones específicas para el embarazo, su reciente implicación en la prevención de la diabetes gestacional, así como el papel que desempeña en la prevención y mejora del estreñimiento, justifican el incremento de su ingesta a unos 30-35 g/día. Las fuentes principales, frutas como manzanas y ciruelas, cereales integrales, verduras, hortalizas y legumbres.
Como bien dice nuestra compañera y nutricionista Pilar, el reparto de las comidas debe ser de 5 veces al día, y evitar en lo posible el picoteo ya que  puede provocar excesivo aumento de pesoPara poder consumir mayor cantidad de alimentos que ayuden a cubrir lo recomendado sin aumentar excesivamente de peso, es aconsejable que la embarazada realice una actividad física moderada de forma habitual como caminar o nadar.
En la Farmacia Sarasketa tenemos un equipo comprometido en cuidar de la salud de nuestros pacientes, por ello no dudéis en consultarnos y pedir cita en nuestro servicio de nutrición.